Que hoy en día una discográfica apueste por un artista desconocido es casi, casi, casi imposible. La discográfica tiene que ver talento, potencial, y normalmente pide al artista intervenir en el proceso creativo para que su apuesta sea más rentable. Y ni que decir tiene que normalmente los contratos son muy abusivos, en perjuicio del artista. Fito, que es una de las estrellas de Dro Atlantic / Warner Music, no duda en criticar a las discográficas y decir que él no las necesita, que la música “sólo necesita de músicos”.
Pero grabar un álbum profesional y hacer promoción es muy costoso, cuesta varios diezmiles de euros y no todos los músicos pueden asumir ese coste. En ese contexto, las discográficas participan del factor riesgo, haciendo una inversión en la que en ocasiones ganan, y en otras no.
Hay artistas que deciden autofinanciarse y editar ellos sus álbumes. Puede que porque no encuentren una discográfica que apueste por ellos (Vetusta Morla sutoeditó su exitoso primer álbum, que todas las compañías rechazaron previamente), pero también hay casos en el que los artistas no quieren que los managers de las discográficas decidan y opinen sobre su trabajo como si fueran un producto más -no en vano se llaman product managers-. Éste último es el caso de Quique González, que autoprodujo su álbum ‘Daiquiri Blues’ y rompió relaciones con Warner, que le pedía un porcentaje de sus directos.
Una de las maneras actuales más originales y ‘justas’ para producir una carrera musical es el crowdfounding, palabra inglesa que literalmente significaría “Financiación con multitudes”. Consiste en la captación de capital para un proyecto a través de pequeñas cantidades de un elevado número de personas. Desde hace tres años, los hermanos Xavi y Albert León impulsan esta forma de financiación de grupos musicales desde su web Apadrina a un Artista (AUA), en la que cualquier internauta puede dar una aportación para que los cantantes que más le gusten puedan sacar su disco al mercado, y convertirse así en su inversor. De este modo, por 7 euros puedes apadrinar por ejemplo a Lidia Guevara, y recibir cuando haya cumplido su sueño su álbum en edición coleccionista y firmado. Además, recibirás un porcentaje del 40% de las ganancias, incluyendo los derechos de autor y propiedad intelectual.

Lidia, que fue componente del grupo Banghra, tenía claro por qué decidía sacar su álbum de esta manera: "A nivel discográfico me he encontrado con muchas dificultades en esta nueva etapa de cantautora y he escogido la opción más honesta que hay, que sea el público quien decida si mi disco tiene que salir al mercado o no". Fotografía de Salva Musté.
El Grupo catalán La Puerta de los Sueños va a lanzar el próximo mes de abril su álbum gracias a las aportaciones de sus fans, que lograron reunir los 35.000 euros que costaba su carrera musical. Es el primer grupo de AUA que lo consigue. Especialmente agradecidos deben de estarle a un chico mallorquín que ha invertido en ellos la friolera de 12.000 euros. Y es que está claro que el mejor capital que puede haber para un grupo son sus admiradores. Bien es cierto que, al parecer, este grupo era bastante popular en Cataluña, lo cual les ha facilitado este éxito.
Por tanto, si un músico principiante logra captar y reunir a un fiel número de seguidores, todo lo demás es mucho más sencillo, puesto que, si no es una discográfica, los propios admiradores pueden costear la carrera del cantante. Es más, según la Teoría de los 1.000 fans verdaderos, si un intérprete tiene 1.000 fans que se gastan en el mismo 100 € al año -en un concierto, una camiseta y un disco, por ejemplo-, esto produciría al artista unos ingresos de 100.000 €. Suponiendo que el artista ha invertido 50.000 € en producir esas camisetas, discos, etc., sus ganancias son de 50.000 €, lo que en España es un sueldo más que razonable.

Según la teoría de "1000 True Fans", mil seguidores son los necesarios para poder vivir exclusivamente de una actividad artística
Por tanto, no hace falta ser un superventas para vivir de la música (muy pocos lo consiguen), sino conseguir mil fans y cuidarlos personalmente. En España, un caso puede ser Fangoria, que lanza ediciones de sus álbumes firmados en edición numerada por Alaska y Nacho Canut, incluyendo fragmentos de la ropa de olvido o sorteando en sus directos “cajas del tiempo” en las que incluyen objetos personales de sus giras, recuerdos, etc. En EE.UU cabe destacar el caso de Amanda Palmer, que como indicaba Javier Candeira en un estupendo artículo sobre modelos de negocio con la llegada de internet, describía su relación con su público como “virtual crowdsurfing” (crowdsurfing es lo que hacen los cantantes de rock de lanzarse al público y “nadar” sobre él). Ella mantiene un contacto casi a diario con sus fans, e incluso pasó un viernes noche con ellos en Twitter comunicándose a través de tweets que escribían en su cuerpo, fotografiaban y colgaban en la red.
De todas estas formas de financiación, yo de momento opto por el movimiento indie, esto es, hazlo tú mismo [ayudado por más gente]. Actualmente, yo no tengo seguidores que me puedan producir, y tampoco ninguna discográfica va a fijarse en mi proyecto -si bien conozco gente en ellas a las que llegado el momento se lo puedo hacer llegar-. Prefiero el intercambio de talento y creatividad. Esto es, si tienes buena voz, sabes tocar algún instrumento, mezclar, eres un genio del Pro Tools, compositor o instrumentista… Te propongo sumarte a mi proyecto musical, y en el caso de que algún día haya beneficios económicos, repartírnoslos según el nivel de implicación. Esta es la manera como están trabajando en el largometraje El cosmonauta, cuyos colaboradores tienen un contrato en el que recibirán un sueldo si un día la película obtiene beneficios. El largometraje también se financia a través de la técnica del crowfunding.
Las posibilidades de financiación en el mundo artístico son, en fin, tan creativas como los propios autores.