Ayer hablaba con mi amigo Apio Kurt sobre el movimiento 15M. Yo le decía que es hora de cambiar lo establecido, de que los jóvenes tenemos que rebelarnos contra la realidad que nos está tocando vivir. Apio Kurt mantenía que no le gustaba el término “rebelarse”, que viene del latín “rebellāre“, esto es, volver a la guerra. Él decía que los jóvenes lo que tenemos que hacer es adaptarnos a la sociedad e intentar medrar en la misma, respetando sus normas.
La verdad es que coincidía con él en que la palabra rebelión no era afortunada, pues sinceramente no creo en la confrontación. Sin embargo, pienso que si respetamos el statu quo, difícilmente podremos mejorar y salir del recorte de derechos que estamos sufriendo.
Así que le dije que tenía razón, que no es el momento de la rebelión, pero sí de la transgresión, esto es, ha llegado la hora de quebrantar las leyes establecidas desde todos los puntos de vista: cultural, social y político. Este país necesita una buena dosis de provocación.
Estamos dormidos. Estamos dejando que la vida se nos escape de las manos, que los bancos se hayan enriquecido ofreciendo hipotecas a cascoporro y ahora no quieran asumir el riesgo de haber dejado dinero a gente que no se lo puede devolver; que este país se vea sumido en el envejecimiento de su población a ritmos agigantados porque los jóvenes nos hemos convertido en eternos adolescentes que ni podemos ni queremos tener hijos, prefiriendo huir de obligaciones.
El 15M es un acto de transgresión ejemplar, un grito a los políticos y a los banqueros en el que manifestamos que no vamos a dejar que nos saqueen y aceptemos su mala gestión. Pero creo que todos debemos ir un poco más allá, transgredir nuestras pequeñas barreras personales e intentar ser nosotros mismos, libres. En este sentido, el último eslogan de ING Direct da en el blanco: ”Cuando aprendes eres ‘los otros’, cuando ‘desaprendes’ eres tú”.
Todos conocemos las normas. Es hora de comenzar a saltárnoslas. El Oráculo de Bacon en general, y Gogó Intelectual en particular, es mi pequeño acto de transgresión y provocación.
Es necesario que salgamos a la calle, que manifestemos lo que pensamos, que no nos callemos, porque si no, vamos a reventar.



